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Cómo manejar la culpa,

Dejar ir la culpa y vivir sin ella

La culpa actúa de una manera sutil muchas veces, hasta sentirse que uno no puede perdonarse a si mismo, por las cosas o situaciones que podrían haberse dado de una mejor manera.

Y es que muchos hemos pasado por situaciones, reviviendo recuerdos que nos hacen sentir culpables por distintos motivos o situaciones.

La culpa es el sentir que se hizo algo mal o que va en contra de los valores de uno. La gran mayoría pasamos por esta emoción de culpabilidad, unos mas que otros, y esto no se debe siempre al hecho de haber hecho cosas malas.

¿Por qué te sientes culpable con frecuencia?:

Ahondando un poco mas sobre la culpa:

Para la psicología hoy en día el tener algo de culpa es un tanto bueno, ya que de carecer de ella es un signo de sociopatía o trastorno narcisista o psicópata.

Sin embargo si te sientes culpable todo el tiempo, incluso por tener malos pensamientos, o el no haber hecho mejor las cosas, si algo no salió bien, sentirte culpable por otros. Generalmente usando términos como: “debería tener… o podría tener…”, “Yo hago sufrir a la gente”.

Por otro lado, adoptas este sentimiento de culpabilidad, cuando durante la infancia escuchabas a uno de tus padres lamentarse de que las cosas eran culpa suya; o ya sea que frente a la inestabilidad emocional de los padres (violento, deprimido, adicto) el niño se siente culpable al verse que él es la causa del problema.

Entonces a menudo estos niños crecen con tristeza o enfado hacia ellos mismos, incluso carecen de limites y tienen problemas de identidad.

Por otro lado, la culpabilidad que puedes sentir como adulto, también puede deberse a traumas (perdida de los padres, divorcio, separación, abusos verbal o sexual durante la infancia). Debido a estos acontecimientos el niño crece pensando que lo acontecido fue su culpa, acarreando estos pensamientos hasta la edad adulta.

Algunos estudios dicen que el sentimiento de culpabilidad va de la mano con una baja autoestima, pudiendo desencadenar en una depresión.

Por ende es importante distinguir de dónde proviene y qué tipo de culpa es la que estas sintiendo. Para luego deshacerse de ella, enmendar lo que se tenga que enmendar, y dejarla ir.

Por lo general existen 3 tipos de culpa:

La culpa natural o remordimiento; por algo que se hizo o no se hizo. Por ejemplo el mentirle a tus padres, novio o mejor amigo, sobre dónde estuviste anoche. Lo cual esta culpa puede resultar muy dolorosa, sobre todo si como resultado de esa acción deja un daño involucrado. No obstante, si lo que hiciste fue realmente grave, la culpa tiene solución; bien puedes hacer las pases, pedir perdón y decidir cambiar tu comportamiento. Y una vez enmendado los errores, la culpa deberá deshacerse.

Por otro lado la culpa natural; proviene de nuestra capacidad para sentir empatía por el sufrimiento de los demás.

No obstante, este tipo de culpa tiene su lado oscuro; por ejemplo, sobre todo cuando tenemos relaciones cercanas ya sea con la madre, esposo, novio, quienes podrían manipularnos a través de la culpa. Además esto puede incluir a los amigos, las religiones, grupos espirituales, incluso las tribus de yoga. Y como resultado esta culpa puede volverse toxica rápidamente.

La culpa toxica; la sensación de no sentirse una buena persona. Este tipo de culpa da como resultado de la culpa natural dañada. El sentirse como si toda la vida habría algo de malo en uno, incluso surge de patrones alojados en el subconsciente. Incluso esto puede provenir de doctrinas judeocristianas enfocadas en el pecado original. Y por ende sentimientos de culpa acumulados.

Si te sientes mal o indigno. Es decir si cargas con una mochila de culpa toxica, no es necesario hacer un gran esfuerzo para activarla, con un desliz en el trabajo, una llamada de tu madre o una discusión con tu novio puede activarlo inmediatamente.

En su mayoría este tipo de culpa, tiene sus raíces en la primera etapa de la infancia, y esto puede deberse a que tus padres o maestros te hicieron sentir como si fueras un gran problema, sin una base real; incluso si desde pequeños hemos estado sometidos a las religiones, estas pueden llenarnos de sentimientos de culpa.

Por otro lado, este tipo de culpa también puede provenir de un daño especifico acumulativo y sin reparar. Por ejemplo cuando has acumulado momentos dolorosos de auto-traición como; engañar a tu pareja o parejas, cuando no te acuerdas en llamar a tus padres, de cuidarte lo suficiente físicamente, entre otros.

La culpa existencial; un sentimiento negativo que surge como resultado de la injusticia que percibes en el mundo, y de tus propias obligaciones que no eres capas de afrontar.

Este tipo de culpa bien puede ser social o político. Por ejemplo al ver imágenes de sufrimiento de animales en un corral, las plantas pisoteadas al caminar, o el hecho de que tu hijo consiguió algún logro o estimación y los hijos de tus amigos no, el vivir con recursos que se les niegan al 95% de la población. Este tipo de culpa es muchas veces real y razonable.

Así mismo, este tipo de culpa resulta porque muchas veces, no tenemos en cuenta el cuidado y respeto consciente por el medio ambiente, la Tierra donde vivimos.

Por lo general, este tipo de culpa puede remediarse haciendo actos incondicionales a la vida, como, ser solidarios, compartir comida con gente pobre, animales, cuidando a ancianos, voluntariados.

Cabe mencionar que, cuando la culpa toxica se mezcla con la culpa existencial, sufriremos el sentimiento de que somos los responsables del dolor ajeno, en un afán de rescatar a todos y que todos se sientan bien.

Así que, es mejor dejar ir las culpas ajenas, y no cargar con ello, ya que cada uno es responsable de su vida.

Cómo soltar y dejar ir la culpa:

  • El yoga es una herramienta y remedio muy eficaz, de la mano con ser conscientes de nuestra bondad esencial, y de ver mas allá de los ojos físicos, el conocerte como tu perfección mas profunda.
  • Trabajar en tu amor propio.

Un maestro solía contar una historia, como dos formas de vernos a nosotros mismos:

Había dos monasterios ubicados cada uno cerca de una gran ciudad. En un monasterio se les dijo a los estudiantes que los seres humanos eran pecadores y que el sacrificio y la penitencia eran las únicas formas en que los estudiantes podían evitar sus tendencias pecaminosas.

En el otro monasterio, se les animó a los estudiantes a creer en su bondad fundamental, y a creer en sus corazones.

Un día un joven de cada uno de estos monasterios decidió que necesitaba un respiro de la vida monástica. Cada uno se escabulló por la ventana de su dormitorio, viajaron a la ciudad cercana, encontraron una fiesta y terminaron pasando la noche con una prostituta. A la mañana siguiente, el joven del monasterio de los “pecadores” se sintió sumido totalmente en un remordimiento y pensó: “Me he salido irrevocablemente del camino. No tiene sentido que regrese”; así que no regresó a su monasterio y pronto se convirtió en parte de una pandilla callejera.

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El segundo muchacho se dijo: “Esto no fue tan satisfactorio como imaginé que seria”;  pensó “No creo que vuelva a hacer eso otra vez”. Luego regreso a su monasterio, se subió por la ventana y fue amonestado por escabullirse por la noche.

Asi que, el maestro diría que, cuando creemos que somos pecadores, un desliz muy pequeño puede hacernos caer en un patrón de acción auto-destructiva. Pero cuando somos conscientes de que somos fundamentalmente divinos, es mucho mas fácil perdonarse a uno mismo por las cosas torpes que hacemos. Y por ende es mas fácil cambiar nuestro comportamiento.

Si estas lidiando con frecuencia con este sentimiento de culpa, es importante que te enfoques en tu amor propio para así levantar tu autoestima; también puedes buscar ayuda terapéutica.

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